Antes de hablar de sexología, quiero que sepas que…

El universo, las galaxias, las estrellas, el sistema solar, los planetas, el planeta tierra, la naturaleza, los dinosaurios, los mamíferos, los monos y por fin: el hombre. ¿en qué sustantivo se incorpora o se inicia la sexualidad?, pues en la naturaleza. y se sabe que existen seres unicelulares ( asexuales) y pluricelulares ( sexuales); los seres asexuales se reproducen de forma simple es por ello que son las especies más exitosas en reproducción y están en todas partes (bacterias, protozoos, virus) mientras que los seres sexuales se reproducen de forma compleja ( animales y gran mayoría de las plantas)  y aunque no son lo más exitosos en reproducción, sí lo son en adaptarse en el medio (la mayoría), algo que no es característico de los unicelulares.

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La sexualidad tiene como fin la eternidad, es decir, todo ser vivo quiere ser eterno y para ello la reproducción es elemental. Más allá no saber la cifra exacta de hace cuánto tiempo se inició la vida, el hecho por el que se inclina la ciencia es la teoría del Big Bang añadiendo la cantidad de años que pasó desde la aparición del hombre hasta su civilización y hoy: siglo XXI.

El homo sapiens, ha pasado por dos momentos, el nomadismo y el sedentarismo; actualmente el hombre está en este segundo momento, pero la sexualidad en ambos, ha tenido repercusiones con perspectivas cambiantes, que gracias a investigaciones antropológicas, al repasar la prehistoria, nos encontramos con la impregnación de la sexualidad femenina: la mujer vista como un objeto sexual, plasmada en esculturas que muestran a una figura femenina erótica sin rostro, sin identidad, entendiéndolo como una nada, o sólo para el goce sexual.

Sin embargo, en una nueva era, la categorización de la mujer se da por las mujeres feministas, quienes descubren que el control de la natalidad, le pertenece a la mujer, de ahí que más tarde, las mujeres también son protagonistas de descubrimientos gracias a la ciencia; pero antes de esto, en los inicios del sedentarismo, en Turquía, surge la civilización; Egipto, en las manos de un faraón, denota una impregnación ya no de la sexualidad femenina, sino, masculina. Esto implicó que sus templos tengan fachadas con formas fálicas, altas,  grandes, todo esto encerrando la idea de que el “falo” era igual al “poder”,  dominancia sexual,  por tanto, las esculturas mostraban esto, además de escenas de sexo; si bien se desconocen las normas entre humanos y su sexualidad, sí dejaron huellas de que existían, porque sus cadáveres enterrados juntos o con sus armas, dan cabida a la existencia de parejas formales o al menos, de castigo por infidelidad, según los científicos.

 

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